Es una máxima muy sencilla, también verdadera. Así lo entiendo, así lo siento y así lo he experimentado con las dificultades que me ha ido presentando la vida, también en la esfera de mi propia sexualidad.

Y esta máxima es el enfoque de mi trabajo de terapia en Medicina y Sexualidad Consciente. Las dificultades que en ocasiones aparecen en las relaciones de pareja, las dificultades en la amatoria, si se abordan de una forma consciente, responsable y amorosa, pueden convertirse en magníficas oportunidades de crecimiento y desarrollo. Crecimiento personal y crecimiento de la pareja.

Podemos ignorar las dificultades anestesiándonos o no tomando conciencia de lo que está ocurriendo, actuando como si nada pasase con nuestra sexualidad o nuestra relación.

También podemos huir de las dificultades, por ejemplo, rehuyendo los encuentros eróticos o buscando una nueva pareja con la que todo sea más fácil y poder empezar de nuevo.

Sin embargo, no tengo duda de que la opción más enriquecedora es hacernos responsables de lo que ocurre, tomar  conciencia de la dificultad. Solo así estaremos en disposición de hacerle frente. Y en el trabajo necesario para resolver la dificultad, sí, siempre hay que hacer un trabajo, aparecerá nuestra oportunidad para crecer.

Quizá el trabajo sea escuchar a nuestro cuerpo, entender que es muy sabio y que cuando no se comporta como quisiéramos nos está hablando de algo que no sabemos o no queremos saber.

O quizá el trabajo sea permitirnos conectar con una emoción con la que es necesario entrar en contacto para sanar. Nuestra sexualidad está íntimamente relacionada con las emociones y los encuentros eróticos abren ventanas para que podamos asomarnos a emociones que de otra forma permanecerían enterradas, petrificadas.

O puede ser que el trabajo sea darnos cuenta de lo importante que es comunicarnos desde la autenticidad con nuestra pareja, de lo gratificante y sanador que puede resultar mostrarnos vulnerables con las personas que queremos. La conexión íntima, profunda, se fortalece enormemente cuando se hace desde la vulnerabilidad.

En definitiva, escuchar nuestro cuerpo, conectar con nuestras emociones o relacionarnos desde la vulnerabilidad. Importantísimos regalos, grandes oportunidades de crecimiento fruto de nuestras dificultades en el ámbito de la sexualidad.